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La crisis venezolana y los restaurantes dominicanos

Para nadie es un secreto que la crisis por la que atraviesa Venezuela ha provocado que muchos hermanos de ese país emigren a R.D. en busca de mejores oportunidades laborales. Los inmigrantes venezolanos se están desemepeñando en todas las áreas de nuestro país.




El ámbito restaurantero en R.D. no escapa a ese fenómeno y puede notarse la presencia de cada vez más venezolanos y venezolanas en el negocio gastronómico dominicano. Desde gerentes, dueños, cocineros hasta camareros o mozos. En los últimos 3 o 4 años hemos visto una creciente aparición de restaurantes y camiones de comida (food trucks) con temática venezolana ofreciendo cachapas, arepas, tequeños y otras delicias de la gastronomía de ese país.

No es extraño encontrar en restaurantes dominicanos profesionales venezolanos de otras áreas desempeñando funciones de gerente o camarero. Tampoco es extraño encontrar empresarios venezolanos apostando a la gastronomía en R.D., con propuestas ya sean venezolanas o internacionales. Lo que si es cierto es que se ganan los puestos por su preparación, educación y trato afable al cliente.

¿QUÉ PASARÁ ENTONCES?

Algunos temen que la constante migración venezolana a R.D. termine quitándole puestos de trabajo a los dominicanos. Particularmente no soy de esa opinión. Los puestos de trabajo se ganan por la preparación y aptitudes del solicitante y se mantienen por las actitudes asumidas en el desempeño del mismo, no se ganan por una nacionalidad. Estamos claros que quizás por un asunto salarial empujado por necesidades, los administradores puedieran decidir contratar al que menos tengan que pagar, pero a la larga si esa persona no desempeña bien sus funciones el mismo ambiente se encargará de sacarlo del negocio.  No es posible para un administrador de un restaurante, por ejemplo, tener un mesero subpagado que no sepa tratar a sus clientes, con el tiempo los mismos clientes se encargarán de que sea sustituido al dejar de visitar el local por ese motivo.




 

CONCLUSIÓN

Como decía el Chapulín Colorado “que no panda el cúnico”. Entiendo que en cierta forma los clientes salen beneficiados con la inmigración venezolana al tener nuevas ofertas gastronómicas y al recibir  mejores tratos en los restaurantes locales. Conozco muchos locales de comida que no tienen ni han tenido la necesidad de contratar personal venezolano porque el que tienen da la talla y los mantienen operando y generando ganancias.

 

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